Estar esperando a alguien más cuando ya dio la hora programada es algo para lo que no soy bueno. Cuando ser puntual con los compromisos, se vuelve parte de tu identidad, empiezas a juzgar a los demás bajo tu propio estándar, y a veces, solo algunas veces, no tienes todo el contexto para juzgar. Aquí dejo un ejemplo:
Quedé para un desayuno de negocios con mi socio un sábado en la mañana para discutir varias cosas sobre un proyecto que requería nuestra atención. siendo fin de semana y sabiendo que desayunaría fuera de casa, me levante un poco más temprano, tomé una ducha, me despedí de mi familia y partí al lugar de la reunión.
Para el momento en que llegó al sitio pautado, aún me quedan 5 minutos y en una decisión osada escojo parquear en reversa en el sitio disponible más difícil de parquear. Después de luchar un rato con el volante y los pedales, lo logro y al momento en que pongo el freno de mano recibo un mensaje de mi socio "voy saliendo de casa, dados lo acontecimientos tuve que hacer unas llamadas".
¿Mi primera reacción? "¿Costaba mucho avisarme antes? yo un tipo puntual, llegó con 5 minutos de holgura y mi socio que vive a 40 minutos del punto de encuentro me escribe diciendo que apenas va saliendo de sus casa... ¡Qué irresponsable!
Comienzo a escribir un mensaje quejándome por el tema y sabiendo que voy a esperar minutos y de paso con hambre, exigiendo respeto por el tiempo de los demás (es lo que tu cerebro hace cuando le parece que alguien atenta contra tus valores), y justo antes de presionar "enviar" me detengo a considerar la segunda parte del mensaje, la que lees pero se olvida porque tu eres el puntual y los demás no; la parte que decía "... dados los acontecimiento tuve que hacer unas llamadas".
Pues resulta que como venía manejando no leí los mensajes que mi socio había enviado al grupo de whatsapp donde gestionamos algunas comunicaciones del proyecto por el que no íbamos a reunir, y el cual tenía importantes actividades programadas para el fin de semana, y que además había perdido intempestivamente al ingeniero de seguridad industrial y tres trabajadores ese mismo día 3 minutos después que yo saliera de casa, así que mi socio estaba atendiendo el tema con muestro personal en obra y nuestro cliente a sabiendas que el impacto de perder a 4 colaboradores se vería reflejado no solo el fin de semana, sino en los próximos 10 o 15 días.
Al final la reunión se dio, se atendieron los temas y mi estomago no explotó por esperar 40 minutos que se aprovecharon para escribir el borrador de este artículo, que me hace cuestionarme sobre como la puntualidad hecha un valor personal puede llevarte a situaciones de estrés innecesarios, y a su vez puede hacerte un líder que predica con el ejemplo y alguien en quien los demás pueden contar. Al final, es algo situacional y tu habilidad de manejarlo como tal te ayudará a gestionar la severidad que merecen 5, 10, 20 o hasta 40 minutos de impuntualidad.
¿Consideras que ser puntual es importante o no te haces tanto lío? ¿Por qué?
Imagen generada por IA
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