Lejos de ser un crítico
literario o similar, me aventuro a dar mi opinión sobre este libro que leí
recientemente y me alimentó mi corazón. Un libro que llegó a mí de forma
inesperada y por el que estoy agradecido.
Mientras
disfrutaba de un día de playa en las costas ecuatorianas llega de pronto un
hombre cargado de libros baja el sol escondido, en la que se suponía iba a ser
una tarde de someterse a un calor inclemente y refrescarse en el mar.
El hombre
cargaba los libros en su mochila claramente artesanal y los ofrecía a precio de
promoción, decía ser el autor y haberlos hecho imprimir con medios propios, por
lo que se disculpaba si una página accidentalmente se desprendía o tenía algún
defecto menor de impresión.
Sin esperar
mucho de mi lectura pregunté cuál de sus obras podía leer en compañía de mi
hija de 9 años, y fue así como mi hice con “El puente de la gracia y la
desgracia” de manos de su autor Damián Grimberg.
El libro resultó
ser muy sencillo de leer y hasta poético en muchas frases. La historia se
enfoca en una pequeña ave que habita en un pequeño oasis en medio del
desierto, y decide aventurarse a ver qué hay más allá de las interminables
dunas. Es en este punto en donde pienso “esto va a parecerse mucho a quien se
ha robado mi queso”, otro libro interesante que recomiendo, pero para mi
sorpresa la historia tomo un curso de bondad, amistades inesperadas y un
capítulo magistralmente metafórico donde atravesar un punto se convierte en
reto lleno de suspenso, horror y alegría.
Lo que me parece
excelente de este libro es que la historia nos pasea por emociones tan
conocidas por todos, que se hace muy fácil identificarse con algunos de los
personajes, y para quienes ya tenemos algunas vueltas al sol acumuladas,
incluso nos hace identificarnos con etapas de la vida que hemos vivido y lo
cambiantes que pueden ser nuestros objetivos y las cosas que nos importan a
medida que vamos madurando.
Para completar
esta reseña, me veo obligado a señalar que al terminar el libro he quedado con
la impresión que la historia quedó inconclusa, y el deseo de volver a la playa,
encontrar al escritor errante y leer otra de sus historias. En fin, lo
recomiendo al 100%.
¡Hasta la
próxima!

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